¿Por qué escribo? Simplemente para que no muera El Congal del Nitro. Hace 3 años lo maté y lo reviví, pero eso de borrar las publicaciones ya no se me hace congruente. Además aprendí que si sólo yo o las personas a las que hago referencia pueden interpretar mis líneas no existe ni necesidad ni remordimiento. Y ni que fueran tantas las personas las que leen esto, algunas ni siquiera saben la dirección actualizada de este blog.
Escribo en el Congal del Nitro porque quiero documentar de una manera íntima algunas de las cosas que me suceden, y aunque no todas están incluídas creo que hasta el momento puedo darme una rápida idea de lo que ha sucedido por mi cabeza al volver a leer cada una de mis publicaciones. Es por eso que no quiero borrarlo, que escribo a veces cosas sin sentido y que no lo ando gritando a los cuatro vientos.
Los más observadores se habrán dado cuenta que en el último año casi no tengo nada escrito. Esto se debe más que nada a que mi vida se tornó demasiado rutinaria aunque no simple. Las personas que podrían leer esto conocen lo suficiente de mi vida como para no querer preguntar. Mejor así.
Hoy en día me siento feliz: me he librado de mis rencores, vuelvo a estar inscrito, tengo trabajo, nuevos amigos y una novia a la que sin temor a equivocarme puedo decirle que la amo.
Anteriormente incluía muchas pseudodefiniciones y eso quedará atrás porque ya no necesito de una segunda interpretación. Sin embargo sí seguiré escribiendo muchas palabras que me ayudarán a tener una idea de lo que sucede en mi cabecita:
Nombre, beso, despedida, reencuentro, intento, acierto, ceguera, riesgo, cubo, celos, celular, laptop, wall-e, amor, petición, pobreza, compromiso, deudas, contrarios, ansiedad, tristeza, helado, taxi.